Entre el trabajo y los niños, por fin respiro
Entre las reuniones, los correos, las cenas, los deberes y los baños... llegaba al final del día completamente destrozada. No me quedaba energía para nada, ni para mí, ni para mi marido, ni para disfrutar de mis hijos. Siempre estaba al límite, me enfadaba por cualquier tontería y luego me sentía culpable. Empecé Calmova sin demasiadas expectativas y a las 2 semanas ya notaba la diferencia. Menos nerviosismo durante el día, más paciencia por la tarde con los niños, y por primera vez en meses me fui a dormir sin ese nudo en el pecho. Hasta mi marido notó el cambio y se nota en nuestra relación. Ahora no me lo puedo imaginar sin él.
El círculo vicioso del que no podía salir... hasta ahora
Estrés en el trabajo, cansancio constante, picoteo sin parar y luego culpabilidad. Ese era mi día a día. Llegaba a casa agotado pero con la cabeza a mil, imposible desconectar. Me tiraba al sofá con lo primero que encontraba en la nevera. Había engordado casi 8 kilos en un año sin entender muy bien por qué. Un compañero me habló de Calmova y lo probé casi por desesperación. Al mes, el picoteo había bajado muchísimo, dormía mejor y me levantaba con más energía. Llevo 2 meses y he perdido 4 kilos sin hacer dieta. Lo que más valoro es que por fin tengo la cabeza despejada para rendir en el trabajo sin llegar destrozado a casa.
SOP, estrés y depresión : pensaba que nunca saldría de esto
Con el SOP ya tenía bastante. Pero el estrés lo empeoraba todo : los ciclos irregulares, la inflamación, los cambios de humor, el insomnio. Caí en una pequeña depresión y sentía que mi cuerpo me traicionaba. Lo había intentado todo y nada funcionaba de verdad. Empecé Calmova hace 3 meses casi sin esperanza. El primer mes noté pequeños cambios : dormía un poco mejor, me sentía algo más tranquila. El segundo mes la diferencia fue más clara. Hoy, al tercer mes, no me reconozco. Los bajones han desaparecido casi por completo, mi vientre está mucho menos hinchado y vuelvo a sentirme yo misma. Nunca pensé que algo tan sencillo pudiera cambiar tanto las cosas.
De sentirme invisible a volver a disfrutar de mi vida
Tenía 43 años y sentía que me había apagado por dentro. Sin motivo aparente había perdido las ganas de todo. Me levantaba cansada, arrastraba el día, y por la noche no podía dormir. Mi piel estaba apagada, había engordado sin comer más, y me había ido aislando porque no tenía energía ni para quedar con amigas. Vi un anuncio de Calmova en Facebook, decidí probarlo y pedí los 3 meses. A las 3 semanas empecé a notar algo diferente. Más ligereza, menos pesadez en el cuerpo, y una calma que no sentía desde hacía años. A los 2 meses había recuperado las ganas de salir, de reírme, de cuidarme. Me he reencontrado conmigo misma y eso no tiene precio. Sigo tomándolo y no estoy dispuesta a dejarlo, me sienta genial.
De 40 minutos a 2 horas de sueño profundo en 10 días
Llevaba meses despertándome 3 o 4 veces por noche, agotada desde por la mañana con la cabeza espesa todo el día y un humor horrible. Tenía la sensación de no recuperarme nunca de verdad. Probé Calmova y en menos de 10 días pasé de 40 minutos a casi 2 horas de sueño profundo. Hoy, después de 3 meses, duermo del tirón sin despertarme. Pero lo que más me ha sorprendido es el cambio mental : me siento muchísimo menos cansada, termino el día sin estar a cero, tengo energía para la tarde y me levanto por la mañana con ganas de empezar el día. Un cambio que hace unos meses no hubiera creído posible.